El mercado interno es el motor de la recuperación

Fuertemente afectadas por la restricción del consumo que produjo la pandemia, para las Mipymes el único camino de recuperación es la ampliación del mercado interno y la capacidad adquisitiva de los ingresos, lo que deviene en un papel de relevancia para el Estado como actor estratégico. En Entre Ríos el sector genera el 75% de la mano de obra en blanco.

 

REDACCIÓN EL DIARIO / [email protected]

La Asamblea de Pequeños y Medianos Empresarios, Apyme, es una entidad empresaria de primer grado. Reúne a micro, pequeños y medianos empresarios de actividades diversas: industriales, comerciantes, prestadores de servicios o cuentapropistas, de cualquier rama o actividad. Tiene un tipo de organización horizontal y una amplia cobertura territorial, con delegaciones y socios en todo el país.

En Entre Ríos, Apyme está a cargo de Rafael Vicentín. En diálogo con EL DIARIO el dirigente ponderó la importancia del mercado interno como motor de la economía y se animó a especular que, en el ciclo pospandemia, el Estado en tanto agente dinamizador y la inversión nacional, regional y local constituirán la ecuación que le devolverá vigor a la alicaída actividad económica.

“Las provincias del interior y sus economías regionales ven muy condicionados sus márgenes de acción en el contexto de un federalismo que necesita recomponerse al momento de disponer recursos propios para pensar y proyectar sus potencialidades”, señaló Vicentín, preocupado por la coyuntura pero también por cómo salir de ella. En ese sentido, añadió que “será fundamental la participación de la provincia en los programas nacionales de infraestructura y vivienda, que necesariamente debe impulsar el Estado nacional”.

Por otra parte, Vicentín sostuvo que “en Entre Ríos, que basa su producción de riqueza en un conjunto de cadenas de valor vinculadas a la producción agropecuaria, parece lógico que el desarrollo del sector Mipyme se realice promoviendo desde el Estado Provincial el agregado de valor en esas mismas cadenas”.

Rafael Vicentín, titular de Apyme en Entre Ríos.

–¿Puede caracterizarse el impacto de la pequeña y mediana empresa?

–El sector Mipyme (Micro, Pequeñas y Medianas Empresas) abarca una diversidad de empresas que son consideradas como tales a partir de ciertos parámetros.

–¿Por ejemplo?

–Bueno, entre esos parámetros se destacan las ventas totales anuales y el número de personas que ocupan. La calificación actual que utiliza el Estado Nacional puede encontrarse en el link https://pymes.afip.gob.ar/estiloAFIP/pymes/ayuda/default.asp.

Ahora, diversas estimaciones de los últimos años ubican la participación del sector Mipyme en el PIB (Producto Interno Bruto) nacional en torno del 50%, mientras que su participación en la generación de empleo está alrededor del 70% del total de la mano de obra formal.

–¿Y en la provincia?

–El impacto es mayor. En Entre Ríos la proporción de Mipymes en el total de empresas provinciales ronda el 90% y generan alrededor del 75 % del empleo provincial.

 

DIAGNÓSTICOS

–¿Cuál era la realidad del sector antes de la pandemia?

–La realidad era crítica. Es ineludible considerar que en el período 2015-2019, desaparecieron del mercado alrededor de 25.000 Mipymes, arrastrando con ellas más de 200.000 empleos formales, como consecuencia de la gestión nacional de Cambiemos.

El modelo económico propuesto por esa gestión hizo énfasis en la valorización financiera, en base al endeudamiento público y la fuga de capitales privados. Se hizo todo lo contrario a lo sostenido por Apyme y, lo que es más importante, lo demostrado por la experiencia histórica. Los beneficiarios de esas políticas fueron un conjunto de corporaciones dedicadas a la exportación de materias primas, energéticas, bancos y financieras. Los perjudicados, las mayorías.

En la Argentina las Mipymes son viables en tanto el mercado interno se desarrolle. Ésta es una condición imprescindible. En etapas en que el mercado interno se achica de la mano de las gestiones neoliberales, la mayoría deja de tener horizontes.

–¿Qué pasó con las Mipymes, entonces?

–En el contexto vivido los últimos cuatro años, la situación de las Mipymes, salvo contadas excepciones, fue llevada a extremos de supervivencia, con endeudamiento creciente, liquidación de capital de trabajo y recorte de las plantillas de empleados.

En diciembre de 2019 el nuevo gobierno nacional inició su gestión legislando sobre nueve aspectos socioeconómicos que fueron considerados bajo emergencia. Apuntaba a remontar las consecuencias nefastas del modelo neoliberal aplicado por la gestión anterior. La moratoria impositiva, la iniciativa para la reducción paulatina de las tasas bancarias y el congelamiento de tarifas y combustibles fueron paliativos que, acompañados por un inicio de recomposición de la capacidad de compra de la población, intentaban revertir el estancamiento del mercado interno.

En eso estábamos cuando irrumpió la pandemia mundial.

–¿El panorama a nivel país era homogéneo?

–Debemos tomar en cuenta una combinación de factores que afectaron a la mayoría de las Mipymes durante el período anterior: caída del poder adquisitivo de la población, incremento exorbitante de tarifas de energía eléctrica y gas, tasas de financiamiento usurarias y apertura indiscriminada de importaciones.

Ese fue el contexto nacional que afectó al conjunto de las Mipymes, independientemente de su ubicación geográfica. Así las producciones regionales vieron caer la demanda de sus productos por el efecto de las mismas condiciones.

Sólo una minoría de Mipymes, ubicadas en las cadenas de valor de las corporaciones beneficiadas por el modelo de primarización, endeudamiento y fuga, mantuvieron la dinámica que traían del período previo. Lo mismo ocurrió con aquellas empresas que operan en nichos del mercado global (software, por ejemplo), que aprovecharon la caída de valor de los salarios como fortaleza competitiva.

Conviene tener en cuenta que en muchos pueblos del interior -tal el caso de muchas localidades entrerrianas- la actividad de microempresas de servicios tiene fundamento en la demanda de sectores más concentrados, vinculados a la producción agropecuaria. Así se explican los casos de aquellos que mantuvieron niveles de actividad sin decaer.

 

VIENTO EN CONTRA

–Y en eso llegó la pandemia…

–La pandemia agudizó las condiciones preexistentes. La crisis se profundizó, sumando un agravante fundamental: ha aparecido una retracción sostenida en la demanda de bienes y servicios por la acción combinada de la caída del consumo de todo aquello que no sea bienes prioritarios para la subsistencia, y de la disminución del tráfico de público hacia los locales.

La ausencia de personas en las calles aparece inclusive como un rasgo que se mantiene aún cuando en algunas zonas del país se alivianaron las restricciones más duras propias del Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio.

Es evidente que siguen cerrando cientos de empresas y muchas otras están paralizadas a la espera de que la pandemia ceda en su avance y la economía muestre algún rasgo de reactivación. Para las que se mantienen pese a todo cumplen con su finalidad los paliativos impulsados desde el Gobierno Nacional – Ingreso Familiar de Emergencia (IFE), el Programa de Asistencia al Trabajo y la Producción (ATP), el acceso a financiamiento a tasa cero y, en el caso de los Estados Provinciales y Municipales, el diferimiento de vencimientos sin aplicación de recargos y las excepciones impositivas en actividades más afectadas, tales como los servicios vinculados al turismo.

–Es un cuadro complejo…

–Por cierto. No obstante, desde Apyme creemos que es imprescindible remarcar que esto es consecuencia de la pandemia y no del Aislamiento Social, Preventivo y Obligatorio o las medidas parciales de cuidado de la vida de la población, implementadas en las fases sucesivas de atención al fenómeno pandémico. Apyme valora y expresa total apoyo al compromiso asumido en la Argentina por todas las instancias de gobierno en la búsqueda de minimizar el costo en vidas humanas.

Desde que se inició la infección, la caída de la actividad económica y las perspectivas de decrecimiento a futuro se han manifestado a escala global, independientemente de las estrategias sanitarias elegidas en cada región o país para abordar un fenómeno inusual e inesperado como lo es el Covid-19.

–El impacto es planetario, es cierto.

–Mire, esta semana se dio a conocer un informe donde el FMI ensaya estimaciones sobre crecimiento económico para los períodos 2020-2021. Es evidente que la incertidumbre frente al fenómeno Covid-19 hace que las predicciones sean más inciertas que lo habitual. Lo que sí se constata es que la pandemia ha detenido el crecimiento de la economía global iniciando una fase contraria: el decrecimiento sostenido en todas las regiones del mundo.

El FMI predice que la menor caída se registrará en Asia (-0,8) -donde el sesgo predominante lo establece China- mientras que América Latina (-9,4), la zona de Euro (-10,2) y EEUU (-8,0) verían caer sus economías en forma semejante.

–¿Qué conclusiones saca de esas estimaciones?

–Bueno, de estas proyecciones se deduce que la economía de nuestro país tendrá por delante grandes dificultades para sobrellevar las consecuencias de la parálisis provocada por la pandemia. Es previsible que también deberemos afrontar las conocidas presiones que los países desarrollados descargarán para colocar sus excedentes de producción, urgidos por sus propias necesidades.

La sociedad argentina afronta la pandemia y afrontará la salida con un abanico enorme de demandas que hoy mismo se está expresando en tanto todos los sectores que la constituyen se ven afectados. Algunos por carencias urgentes e impostergables.

Otros, como el caso de los sectores sociales vinculados a la Mipymes (empresarios y trabajadores dependientes) porque ven caer de modo continuo sus condiciones de vida. Así se generan demandas crecientes hacia el Estado que requieren la disponibilidad de ingresos genuinos para atenderlas.

Está cancelada la posibilidad de descargar el esfuerzo sobre las mayorías. El endeudamiento externo es inviable e impostergable la necesidad de posponer pagos a los acreedores, reduciendo capital e intereses.

 

SALIDAS

–¿Y entonces?

–Entonces aparece, como opción para afrontar lo que viene, el aporte solidario del único sector en condiciones de hacerlo: el conjunto de personas físicas y jurídicas altamente beneficiadas con tasas de ganancias extraordinarias. Un reducido sector que posee patrimonios gigantescos y colocaciones millonarias de activos en el exterior del país, en muchos casos sin declarar.

Por estas razones Apyme ha expresado su acuerdo con la renegociación sustentable de la deuda externa, con la promovida legislación para incorporar tributos extraordinarios a los grandes patrimonios y la intervención estatal en una empresa testigo en la comercialización de materias exportables como lo es el grupo Vicentín.

Pese a las previsibles dificultades, nuestro país cuenta también con condiciones particulares que son fortalezas considerables en el marco de un proyecto soberano de desarrollo nacional con inclusión de mayorías con un modelo económico en que el Estado.

 

Fortalezas

Ante la consulta periodística de cuáles serían las fortalezas de la Argentina, el dirigente destaca: “La infraestructura científico-tecnológica y el sector productivo están relacionados fuertemente de manera permanente. Pero no es la única. Entre esas condiciones-fortalezas particulares del país se puede mencionar la disponibilidad de una amplísima gama de recursos naturales y energéticos; la capacidad industrial disponible, tanto que el 50% de la capacidad instalada está ociosa y no obsoleta; una población que se caracteriza por su resiliencia y capacidades técnicas y científicas diversas y de calidad, muestra de cuál es la variedad de respuestas científicas y tecnológicas que se están desplegando para afrontar la pandemia. Pero también un sistema educativo, científico, tecnológico que pese a haber sido agredido deliberadamente en las gestiones neoliberales, muestra reservas de capacidad y energías para recomponerse. En Apyme estamos convencidos que es posible comenzar a fundar un nuevo país. Inclusivo, soberano y federal, con las Mipymes como actor importante”, aseguró.

 

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