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Kessel, de Villa Clara a la Academia Francesa

Entre tantos exponentes destacados de la inmigración judía en Entre Ríos hay un caso poco conocido. Se trata de Joseph Kessel, nacido en el departamento Villaguay, a finales del siglo XIX. Con los años llegó a ser una figura destacada como escritor en Francia, al punto que se convirtió en miembro de la Academia Francesa de Letras.

 

Gustavo Labriola

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El barón Moritz (Maurice) von Hirsch fue un empresario, banquero y filántropo, preocupado por mejorar las condiciones de vida de los judíos que se encontraban radicados en Rusia. Pretendía sacarlos de la pobreza permitiéndoles desarrollar la agricultura en tierras que eran de su propiedad. Esa voluntad posibilitó la llegada y el asentamiento de numerosas familias que arribaron con la esperanza de acceder a la titularidad de las parcelas, mediante el pago en cuotas. Para eso, Von Hirsch creó en 1891 la Jewish Colonization Association (J.C.A.). Como consecuencia de ello, los contingentes de inmigrantes constituyeron colonias agrícolas en Argentina, en Canadá, en Estados Unidos y en Brasil.

Entre esas familias, que se asentaron en Entre Ríos, ansiosas por escapar del infortunio y la indignidad, se prohijaron numerosos intelectuales, escritores y periodistas. Vale la pena repasar algunos de ellos.

En ese colectivo de familias inmigrantes se encuentra la de Alberto Gerchunoff, que cambió su Abraham original por Alberto. El narrador, ensayista y periodista, había nacido en Prokurov (hoy, Jmelnvtsky, Ucrania). Su familia se afincó inicialmente en la colonia Moises Ville, en Santa Fe, donde fue asesinado su padre.

Luego de esa tragedia, llegaron a Colonia Rajil, un poblado que se ubicaba cerca de Villa Domínguez. Gerchunoff fue el autor, entre otros libros, de Los gauchos judíos, texto que fuera llevado al cine por Juan José Jusid, en 1975.

Por su parte, Samuel Eichelbaum, nacido en Villa Domínguez, fue un dramaturgo y guionista cinematográfico, autor entre otras obras, de Un guapo del 900, notable acercamiento a la Buenos Aires de inicios del siglo XX, que fuera llevada al cine por Leopoldo Torre Nilsson en 1960 y por Lautaro Murúa en 1971. Eichelbaum también es el autor de la obra teatral Un tal Servando Gómez, que derivó en la película Arrabalera, uno de los filmes con los que se consagró Tita Merello.

En tanto, Paloma Efron, luego conocida como Blackie, había nacido en 1912, en Basavilbaso. A los cinco años de edad, su familia se asentó en Buenos Aires. Con el tiempo, Blackie modeló una extraordinaria carrera como periodista, conductora, productora de televisión y cantante de jazz. De hecho, fue una precursora de este género en el país. Su interés en la cultura afroamericana la vinculó con figuras consagradas, tales como Louis Armstrong, Duke Ellington, Count Basie y Ella Fitzgerald.

Desde su trinchera de comunicación, Blackie se opuso fervientemente a la discriminación y reivindicó la independencia económica de las mujeres. El libro Blackie, la dama que hacía hablar al país, de Hinde Pomeraniec, es un acercamiento a su fascinante existencia.

Joseph Kessel, nacido en Villa Clara y valorado en Francia.

Personaje singular

Entre tantos nombres de entrerrianos destacables, descendientes de judíos, hubo un escritor que alcanzó notoriedad en Francia. Fue Joseph Kessel, que vino al mundo el 10 de febrero de 1898, en Villa Clara, cuando esa localidad todavía no se llamaba así, dado que oficialmente su fundación tuvo lugar cuatro años más tarde.

En rigor, fue un golpe de la suerte que Joseph Kessel haya nacido allí: como su padre era un médico trotamundos, el alumbramiento pudo haber tenido lugar en diferentes lugares, pero lo concreto es que se produjo en el poblado cuyo nombre homenajea a la esposa del barón Hirsch, Clara Bischoffschein. Por cierto, algunas versiones ubican el natalicio de Joseph en Colonia Desparramados, departamento Villaguay; pero otros, como el escritor César Tiempo, en referencia “Tierra soñada – Episodios de la colonización agraria judía en la Argentina. 1889-1959”, de José Lieberman, certifica que el nacimiento de Kessel fue en Colonia Clara.

Lo relevante es que Kessel desarrolló su obra literaria en Francia. Su familia, previo paso por Rusia, residió en Niza y finalmente en París. Tuvo una vida intensa, aventurera y excitante. Por ejemplo, fue enfermero y teniente de aviación en la Primera Guerra Mundial. En ese periplo, incorporó la redacción de crónicas periodísticas. En ese oficio, incursionó también en la Guerra Civil Española. Luego, en la Segunda Guerra Mundial, participó en la resistencia contra la ocupación alemana, formando parte de la fuerza aérea de Charles De Gaulle. Más adelante, fue corresponsal en países de África, Birmania y Afganistán; y amigo entrañable de Antoine de Saint-Exupéry.

En las novelas de Kessel, se perciben esas experiencias adquiridas como periodista. De hecho, las historias transcurren en los países que él recorrió. Dueño de una prosa ágil, entretenida y vivaz, su obra le permitió obtener el Gran Premio de la Academia Francesa por la novela Les captifs. Desde 1962 hasta que falleció, en 1979, fue miembro de la Academia Francesa de Letras. Un dato singular es que Joseph Kessel fue el primer hispanoparlante en integrar ese excelso lugar. Hubo que esperar hasta 1996, para que Héctor Bianciotti, nacido en Luque, provincia de Córdoba, fuera el segundo en ocupar un sillón en la Academia.

Referencia

Varias de las novelas de Kessel han sido llevadas al cine. Entre las más conocidas, se encuentra La batalla del cielo (1947), dirigida por Alexander Esway, sobre paracaidistas franceses; La noche de los generales (1967), con Peter O’Toole y Omar Shariff con la dirección de Anatole Litvak, película también bélica sobre el asesinato de una prostituta y agente alemana; El ejército de las sombras (1969) con Lino Ventura y Jean-Pierre Cassel y dirección de Jean-Pierre Melville, sobre un grupo de miembros de la Resistencia que se mueven entre informantes, eludiendo los riesgos para no caer y ser ejecutados.

Pero fue Bella de día, la película que Luis Buñuel realizó en 1966, la más conocida de sus novelas que se llevaron al cine. El filme sobre Sévérine está muy bien interpretado por Catherine Deneuve. La historia nos propone zambullirnos en la vida de una mujer burguesa, que ha formado un hogar acomodado junto a un reputado cirujano. La dama transita una vida monótona con fantasías eróticas que crecen en intensidad hasta que, para concretarlas, incursiona como prostituta en un prostíbulo de refinada categoría. La atracción de los opuestos, la disputa entre los sueños y la realidad plantea la disyuntiva de concretar o no lo que anida en la mente de las personas. En el filme, Buñuel logra intrigas y ambigüedades inquietantes, con escenas recordadas que no escatiman misterios e incógnitas. Los críticos destacan, más allá de la trama y la refinada escritura, el uso calificado que hace Kessel de los juegos de palabras.

El prestigio de Joseph Kessel en Francia es tal que la Sociedad Civil de Autores Multimedia, al momento de su fallecimiento, le dio su nombre al premio que anualmente concede a una obra en idioma francés que trate sobre viajes, biografías, ensayos o novelas. Notables autores como Serge Daney, Regis Debray y últimamente Eric Vuillard han obtenido el galardón.

Se nos ocurre que el camino que el nativo de la pueblerina Villa Clara transitó hasta llegar al meritorio sillón de la Academia Francesa es destacable, sobre todo porque es un autor que no es frecuentemente recordado y que sin duda forma parte de lo más distinguido de la literatura del siglo pasado.

 

 

 

 

 

 

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